El marranito colombiano es ese ciudadano que al parecer, no contó con una mamá y una familia que le enseñara suficientes valores y cultura ciudadana, y mucho menos el respeto por el medio ambiente y su planeta, pues es el cochinito, que, desde el estrato más bajo hasta el más alto, con su carro de marca costosa, tira la basura y las botellas a las vías, se va de paseo a un sitio turístico con su almuerzo en recipientes de icopor y vasos plásticos y en vez de llevárselos de nuevo a casa, los deja allí junto con la botella de gaseosa, servilletas, cubiertos y bolsas, contaminando su planeta sin ningún tipo de pudor ni de remordimiento.

Desafortunadamente este tipo de marranito abunda por millones en nuestro país, comenzando por las costas -donde es aberrante la cantidad de basura por todos lados-, la cual es producida en su gran mayoría por sus habitantes, comenzando desde la Guajira, donde la cantidad de basura es espantosa en la entrada a los municipios de Uribia y Manaure (Esto deja mucho qué decir de sus alcaldes, yo de alcalde de esos municipios me moriría de vergüenza y de asco ingresar a mi municipio en esa cochinada) y de ahí hacia arriba al cabo de la vela donde los turistas tranquilamente dejan sus botellas tiradas y en las playas hacen de las suyas dejándolas llenas de basuras.

La siguiente imagen corresponde a la entrada a los municipios de Uribia y Manaure en el departamento de La Guajira. No es sólo este sector, son kilómetros de basura, con la indolencia de sus habitantes y gobernantes.



Ni qué decir de la vía Barranquilla a Santa Marta, donde las ciénagas son un vertedero de basuras, los canales de Cartagena llenos de colchones y basuras de todas clases -Y después son pidiéndole ayuda al gobierno porque se inundaron sus casas en invierno, víctimas de su propio mugrero- y las playas donde los turistas del interior dejan vasos, botellas, tapas, bolsas con pañales porque su ego de carranga resucitada exige que al pagar la carpa le deben además recoger toda la basurita que deja en ellas.

La costa pacífica no se queda atrás, al no contar con servicios adecuados de recolección de basuras, las playas desde el Chocó hasta Nariño son un botadero de basura de habitantes y de turistas, y sus selvas aledañas, ni qué hablar.

Ahora lleguemos al interior del país, donde están supuestamente las personas más cultas y educadas...¡UNA MENTIRA TOTAL! No es sino bajar de Cajamarca a Ibagué para encontrar los lados de la vía repleta de botellas, la vía La Felisa a La Pintada con sus trancones por obras repleta de botellas llevándoselas la lluvia poco a poco hacia el río Cauca, la ruta del sol, y en cada kilómetro de las vías en nuestro país encontrarán botellas, paquetes y obviamente, algún animal de nuestra fauna en extinción atropellado por una bestia que no le dió la gana de frenar para no asesinarlo. Pueden observar en este video que tomé el 11 de octubre del 2020 en el trancón en la vía La Felisa La Pintada, por lo menos 10 kilómetros de basura concentrada a ambos lados de la vía.



¿Qué nos pasa?, ¿Por qué estos seres humanos son tan indolentes, ignorantes, atropelladores y destructores de nuestro planeta?, ¿Qué les duele guardar la basura, la botella en su carro y desecharla en una caneca en el primer pueblo que pasen? La verdad, no lo entiendo, pero definitivamente, esto va en la familia, una mamá, un papá, unos abuelos y unos tíos que NO enseñaron desde niños a guardar el papelito o el empaque en el bolsillo del pantalón o simplemente llevarlo en la mano hasta encontrar una caneca de basura para arrojarlo cuando van caminando por la calle, que no regañaron e instruyeron a tiempo, que ellos mismos tuvieron ese comportamiento y, si alguien desconocido les llamaba la atención por haber arrojado el papelito al suelo,  prepárese para ganarse un insulto por sapo y metido, porque para eso sí se cuenta con un derroche de verborrea.

Lo más triste son los ciudadanos estrato 4 para arriba, los que andan en carro, haciendo y permitiendo en sus hijos y acompañantes en el vehículo lo mismo: arrojando botellas y todo los desechos de su su carro a las vías, porque "para eso pago impuestos".

La verdad, extraño a la guerrilla, cuando la gente no podía salir por miedo, los sitios turísticos naturales de nuestro país eran hermosos, ahora, son un arrojadero de basuras, donde, además de destruir la naturaleza dañando las plantas, subiéndose donde no lo pueden hacer, como en el desierto de la Tatacoa para tomarse la foto, dejando las playas llenas de basura, los turistas y operadores turísticos acaban con todo, sin ningún tipo de educación, cultura ciudadana ni conciencia social ni ambiental.

Les dejo la siguiente canción del maestro Jorge Veloza, para que reflexionen y tomen conciencia de los pésimos seres humanos que abundan en nuestro país.






 

Comentarios

  1. Buenas tardes esta muy buena la información y que nos hace reflexionar mucho para ayudar a nuestro planeta y pensar la herencia que les queremos dejar a nuestros hijos y al futuro de la humanidad muy bueno gracias por compartir esa información

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